¿Qué municipio anhelamos ser?

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elportaldelanoticia.com/La Viña del Señor

En enero del año pasado la revista nexos dedicó gran parte de su edición a dilucidar que clase de país quisiéramos ser, el resultado fue muy interesante, aunque predominó  el anheló del "american way of life". Varios países fueron los que se tendrían como modelo a seguir.

La idea de un cambio profundo, que de como resultado una mejor calidad de vida es la principal razón por la que anhelamos que las cosas fueran distintas y que el progreso sea más evidente.
La pregunta nunca pierde vigencia por la simple razón de que poco  o nada se percibe una mejoría en nuestras vidas, pero esta apreciación no solo debería ser a nivel nacional, también podríamos  preguntarnos que pasa en nuestro entorno local o mejor dicho ¿A qué municipio nos podríamos parecer?
Dice el dicho que  no hay viento favorable para barco que no tiene rumbo, lo cual nos pone ha pensar si los gobiernos municipales han tenido una idea clara de hacia dónde vamos y qué hemos obtenido.
Nuestro Municipio a lo largo de su existencia y fundación, allá por el año 1862,  ha tenido diferentes formas de gobierno y diversas visiones de su futuro.
Para muchos el régimen priista fue uno solo que hacia ver con cierta naturalidad el triunfo recurrente de este partido,  es decir, todos los alcaldes que ganaron al amparo del PRI durante tantos años fueron lo mismo, lo que muchos llaman la CONTINUIDAD, que según  algunos es un fantasma que ha impedido el desarrollo.
Nada mas lejos  de la realidad, todas y cada de esas administraciones fueron diferentes en si, por ejemplo, José María Ramonet, tenía una visión muy distinta a la de Florencio Zaragoza, Hilario Téllez, pasando por Juan Iñigo Jonhson, José  Martinez Bernal, Enrique Ramonet Valdez, Oscar Ruiz Almeida, Gaspar Zaragoza, Felipe Barcenas, Oscar Ulloa.
Tal visión del futuro entre ellos fue muy distinta, como lo fue la Enrique Claussen, Marco Antonio Llano, Marco Antonio Córdova  y Florentino López Tapia.
En la actualidad la idea de cómo debe de ser el futuro de Guaymas, fue distinta a la de sus antecesores, como lo fue la que tuvo  Edmundo Chávez, el cual tenía una  visión radicalmente distinta   sobre cómo gobernar y trazar un rumbo, a diferencia de  la que tuvieron Carlos Zatarain y Antonio Astiazaran, que entre ellos hay notables diferencias en su visión del futuro y la forma de gobernar.
Lo anterior sirve para señalar que la tan mencionada y cuestionada CONTINUIDAD, que  la oposición siempre le cuestionó  al hegemónico régimen prisitas, y que  la hizo discurso, nunca existió, o  más bien no como ellos la concebían.
Y no existió porque los prisitas solo veían el perpetuarse en el poder, pero no con una idea clara de desarrollo o de una forma muy particular de gobernar, solo era el ganar por el ganar y después averiguamos.
Lo que para los priistas era algo normal, el  ganar las elecciones continuamente, a la larga  se convirtió en lo qur el escritor peruano Mario Vargas Llosa calificó como la “Dictadura Perfecta”.
En nuestro entorno  local cada  uno de los personajes que gobernaron tuvo su  forma  muy particular de  administrar con desaciertos y decisiones que marcaron el rumbo de este municipio, sin mencionar que en esos años el intervencionismo por parte de la administración estatal, incluso federal, trazó en gran medida el destino de la ciudad.
Ninguno de los ex alcaldes tuvo la idea de la  continuidad como mecanismo de desarrollo, mas bien era un mecanismo de protección que le brindaba la oportunidad de salir al alcalde en turno  sin preocupación alguna.
El que llegara ya sabía qué hacer. Se podría decir que  su única coincidencia fue su aportación  histórica a la  permanencia en el poder del PRI durante 70 años. 
Esta situación es hasta cierto punto cuestionable, ya que toda acción emprendida obedecía a diversas intenciones, muchas veces alejada del interés social, pero que haciendo uso de las estructuras de gobierno y las estructuras  partidistas permitía diluir cualquier viso que pudiera cuestionar a la autoridad. 
El control ejercido permitía mantener en un nivel las cosas que hacia que todo pareciera estar bien y la percepción del ciudadano era de tranquilidad y aceptación, rayando en la sumisión, los asuntos de gobierno era algo en lo que el ciudadano no podía mucho interés, esta estabilidad en parte era ficticia pero con algunas bases reales terminó por agotarse; las estructuras se debilitaron, y la idea del cambio cundió.
La otra realidad empezó a emerger dando cabida a  la alternancia que  se volvió un arma para el ciudadano que buscaba mejores condiciones de vida.
Nuestro municipio no fue la excepción y después de la administración de  Florentino López Tapia, la alternancia llegó, en manos del que para algunos ha sido el único triunfo verdadero para el Partido Acción Nacional, en Guaymas, José Ramón Uribe Maytorena, a quien en su momento la revista Contenido catalogo como una promesa de la política nacional. Después descubrimos que no era cierto. Venció a Manuel Ibarra Legarreta,  del Partido Revolucionario Institucional, triunfo que se convirtió en derrota y terminó en consejo municipal encabezado por Felipe Rivadeneyra, el cual  concluyó sin pena ni gloria.
El PRI regresó en manos de Edmundo Chávez, pero de nueva cuenta la alternancia se presenta ganado el PRD con Sara Valle Dessens, pero de nueva cuenta el sueño duro poco, terminando en la  revocación a su mandato, ese hecho le permitió al PAN regresar al poder dando entrada a Bernardino Cruz Rivas, pero su gestión no fue ni lo que se esperaba.
El PRI retomó el poder y lo mantuvo durando dos periodos consecutivos con Carlos Zatarain y Antonio Aztiazaran, lo cual es digno de un análisis por separado,   pero de nueva cuenta la idea del cambio permeo en  la comunidad, llevando al PAN de nueva cuenta al poder.
Por alguna extraña razón los triunfos de los partidos de oposición,  no han fraguado como se hubiera esperado y no han sido favorecidos por la continuidad que tanto han criticado.
Entre el PRD y el PAN,  juntan 12 años de Gobiernos de oposición, en el municipio pero ninguno en lo, particular ha podido sostener más de un periodo a su partido, en el caso del PAN, sus triunfos exceptuando  el de José Ramón Uribe Maytorena, han sido circunstanciales, por un lado la ola Fox llevó a Bernardino Cruz Rivas  al triunfo, si a esto le agregamos que el candidato del PRI era  Marco Antonio Llano Zaragoza  y que éste no era del todo aceptado, facilitó las cosas para que el panismo local obtuviera el triunfo.
Curiosamente la siguiente elección donde de nueva cuenta el PAN gana, fue cuando el PRI lleva como candidato a Carlos Zaragoza, al cual también pagó el precio de ser Zaragoza  y si a esto le agregamos el efecto en cascada que provocó Guillermo Padres, permitió que César Lizárraga ganara aún cuando no tenía ni campaña, discurso, estructura ni idea que podía ganar.  
Con el triunfo de César Lizárraga el cual hasta ahora no se le ha  conocido cualidad  alguna discernible, es una muestra de la crisis que sufre el electorado, el cual sólo vota por votar, sin tomarse el tiempo para ver si en realidad su opción el la mejor calificada, o si es  la que mejor futuro promete, el electorado presa de las campañas negras y la desinformación  entrega su voto por el menos malo según su percepción dejando por un lado el análisis objetivo de los candidatos y sus propuestas.
Un simple repaso a la persona de César Lizárraga hubiera sido suficiente para darse cuenta que no sabía ni de lo que trataba una campaña, mucho menos una alcaldía, mucho menos sabía que era el Partido Acción Nacional  y es que alguien que presumía su cuna  humilde como base para ser digno de confianza y ganar adeptos, no puede ser tomado en serio ya que ese es  un argumento muy gastado que no da un parámetro serio para ser calificado como confiable.
Por el contrario para muchos especialistas en la materia es una señal de alerta por la carga de resentimiento social que esta pueda generar en el individuo.
Hoy la realidad es todo lo contrario  y aquel humilde muchacho que se abrió camino solo, es hoy un autoridad intolerante y sumamente cuestionada, su falta de seriedad y de oficio es campo fértil para que sus subalternos controlen la administración a su conveniencia dando pie a toda clase de desarreglos que en nada le ayudan.
César Lizárraga declaró al periódico Expreso que en Guaymas dejaría la “obra negra”, pero sin dejar en claro a que se refería, si al termino que utilizan los albañiles para referirse a la estructura de un inmueble o si se refería a una  maniobra turbia donde el y sus allegados se beneficiarían del poder.   
Es en esta realidad donde el ciudadano se da cuenta que su ciudad no tiene un futuro nada prometedor, donde el pavimento en estos tiempos sigue siendo una necesidad básica, donde la falta de agua es increíble, donde se tiene el carnaval mas antiguo pero al parecer  también el mas patético, donde  los cuerpos policíacos carecen de una cadena de mando seria que realmente los coloque como un cuerpo policíaco efectivo y profesional, donde los bomberos carecen de todo, incluso ellos mismos se solventan sus alimentos, donde no existe un cabildo que represente y exprese el sentir del ciudadano, donde el alcalde dice ser panista y  no conoce que es la derecha, donde los “ingenieros en el poder incluido Saldaña” solo trazan la forma de saquear al erario,  donde los fenómenos meteorológicos ponen en caos a la ciudad, donde el DIF a lo mas notable que ha llegado es a proponer un “centro para la mujer maltratada”, donde nos dicen que la llegada de  cruceros son el futuro, cuando en todo el mundo esta actividad enfrenta un serio descenso de usuarios,  en si aquí  no se tiene ni idea de que hacer, o mejor dicho que hacer para bien. 
Esta es nuestra realidad, cuando en otras partes se están discutiendo  temas realmente de  vanguardia, y se esta buscando trascender.



 


 
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