En el Cnar, pastelitos de mariguana

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Proceso

Cuatro atletas menores de edad consumieron panqués preparados con mariguana en las instalaciones del Cnar. Las niñas fueron atendidas de emergencia en un hospital privado para que los hechos no se hicieran públicos; a los padres se les amenazó para que guardaran silencio. Una carta con la denuncia de lo ocurrido se encuentra en el escritorio de Bernardo de la Garza, titular de la Conade, de la que depende el Cnar. Los hechos ocurrieron el 30 de octubre. A quien les vendió los panecillos a las niñas solamente se le impidió el ingreso a las instalaciones.

¿Alguna vez han comido, fumado o tomado algo que las haga sentir chido?”, preguntó el atleta Alan Norberto Rivera Vázquez a cuatro de sus compañeras del equipo juvenil de caminata que entrenan en el Centro Nacional de Desarrollo de Talentos Deportivos y Alto Rendimiento (Cnar).
Las niñas, de entre 13 y 16 años, contestaron que no. “Yo les voy a conseguir algo que las ponga así”, ofreció Rivera. El 30 de octubre cumplió su promesa. Las menores recibieron cada una un panqué de chocolate, del que consumieron distintas cantidades.
Minutos más tarde, las chiquillas vomitaban sin reposo. Los gritos que salían de sus dormitorios alertaron a quienes se encontraban en el Cnar. En el servicio médico se descubrió que los panecillos fueron elaborados con mariguana. Con intoxicación severa, las cuatro jóvenes deportistas fueron trasladadas a un hospital privado.
El incidente provocó que los padres de las afectadas informaran sobre los hechos a la Secretaría de la Función Pública (SFP), así como al Órgano Interno de Control (OIC) de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), no sólo porque las jovencitas “resultaron fuertemente intoxicadas con una o unas sustancias prohibidas (mariguana)”, sino porque durante una reunión en las oficinas del Cnar fueron amenazados por la directora de ese centro, Montserrat Hernández Rovira, quien les advirtió que si divulgaban lo que había pasado, las niñas serían acusadas de haber consumido la droga fuera de las instalaciones.
“El miércoles 3 de noviembre fuimos amedrentados por la directora y el subdirector técnico (Víctor de Lucio) de que si decíamos algo (no quieren que esto salga del Cnar), nuestras hijas podrían salir afectadas, y se les culparía de que esto fue ingerido fuera de las instalaciones, así como lo manejan siempre que sucede algo en este centro; siempre (que pasa algo) dicen que sucedió fuera de las instalaciones, a conveniencia de la directora, con la finalidad de no salir perjudicada y lavarse siempre las manos. Esto nos lo informaron personas del mismo centro”, puede leerse en el documento, del cual tiene copia Proceso.
Aquel sábado las cuatro niñas intoxicadas fueron atendidas en el servicio médico por la doctora de la guardia de fines de semana, Angélica Morales, quien no tenía la menor idea de qué les había provocado esos síntomas. Fue la dentista Lucrecia Dorador (coordinadora del Departamento de Planeación Estratégica del Cnar) quien, tras revisar los restos de los panecillos, descubrió que contenían droga.
Se determinó entonces que las menores fueran trasladadas al hospital San Ángel Inn Chapultepec, donde además se les tomaron muestras de orina en las que se corroboró la presencia de la droga en su organismo.
Los padres de las menores se quejan también de que el día que sus hijas se intoxicaron no fue posible localizar ni a Montserrat Hernández ni a Víctor de Lucio, y que el subdirector de Apoyos Educativos y Administrativos, Alejandro Nava, no se atrevía a tomar ninguna decisión para que las niñas recibieran atención médica “sin consultarlo con la directora”. Tuvieron que pasar cuatro días para que la responsable del Cnar “se dignara” a recibirlos.
“Las atletas fueron atendidas en una institución privada para evitar que esto saliera a la luz pública. Independientemente, se nos citó el lunes a una reunión con la directora, la cual fue pospuesta hasta el miércoles 3. No es justo que, con la magnitud de este problema, la directora no nos haya recibido el día lunes (1 de noviembre), se atravesó el martes 2 (festivo) y hasta el miércoles a las 4:15 de la tarde se dignó a recibirnos. No es justo que nos traten como mendigos, sabiendo que era un problema muy grave, tratándose de la salud de nuestras hijas que, como se ve, a la directora no le importa en lo más mínimo”, lamentan en la carta, de la cual enviaron copia al titular de la Conade, Bernardo de la Garza, y a la encargada de la Subdirección General de Calidad para el Deporte, Blanca Beristáin.

Extrañas sanciones

Alan Rivera es un “usuario” del Cnar, es decir, una persona que no duerme ni come ahí, sino que sólo asiste unas cuantas horas al día para entrenar en las instalaciones del centro deportivo que administra la Conade. Según el reglamento, los “usuarios” no tienen derecho a introducir alimentos, sólo bebidas para hidratarse.
De acuerdo con la información recabada por esta reportera, cuando las niñas declararon de forma verbal cómo llegaron a sus manos los panecillos, revelaron que Rivera Vázquez se los vendió a 30 pesos cada uno y que con la ayuda de una de ellas pudo introducirlos al Cnar. Sin embargo, cuando se les pidió que relataran por escrito lo sucedido, responsabilizaron a Alan Rivera y dijeron que las presionó para consumir los pastelillos que él introdujo a las instalaciones deportivas.
Dos de las cuatro atletas afectadas son sobrinas del jefe del Departamento de Relaciones Interinstitucionales del Cnar, Javier Solís Hernández, responsable de vigilar la disciplina de los atletas que viven en dicho centro. De acuerdo con las declaraciones orales, fue la de mayor edad quien ayudó a Rivera a burlar la vigilancia.
Éste es mayor de edad y forma parte del grupo de marchistas que entrena el profesor Xavier Rodríguez España. En febrero pasado finalizó en el lugar 18 en la prueba de 10 kilómetros de caminata del selectivo para la Copa del Mundo 2010 que se realizó en Dolores Hidalgo, Guanajuato.
A pesar de que los padres de familia solicitaron que se presentara una denuncia ante el Ministerio Público, Montserrat Hernández se rehusó a hacerlo y determinó que “todo se resuelva internamente”, por lo cual los afectados piden que intervenga la SFP.
“También se nos dijo que a principios de la semana entrante nos harían firmar un documento, el cual no estoy de acuerdo se nos haga firmar, ya que será manipulado a conveniencia y favor de esta directora para no salir perjudicada. No se vale, sólo porque el director general de la Conade la apoya, no es justo que se mantenga a este tipo de personas en una institución. Por favor les solicitamos tomar medidas, ya que esto no puede estar pasando en este centro en el que hemos puesto nuestras esperanzas y los sueños de nuestros niños, verse afectados por la incompetencia de las autorizadas que lo dirigen”, piden en el documento, fechado el 4 de noviembre.
Con la complacencia de Monserrat Hernández, la falta de Alan Rivera quedó impune. El miércoles 10 de noviembre el atleta se presentó en el Cnar y el entrenador Xavier Rodríguez España le pidió que no volviera más. En tanto, las cuatro niñas recibieron sanciones que van de leves a graves y que quedaron asentadas en sus expedientes.
Las inconformidades que privan entre atletas, padres de familia y empleados del Cnar contra Montserrat Hernández han sido cosa de todos los días desde que asumió el cargo en marzo de este año, de tal suerte que la SFP ya inició una investigación por presuntas irregularidades administrativas, prepotencia y uso indebido de recursos.
El titular del Área de Quejas del OIC de la Conade, Luis Enrique Sarabia, solicitó mediante el oficio 11/139/AQ/0479/2010, fechado el 21 de octubre, a la subdirectora general de Administración, Alma Rosa Cañez, que entregue una relación del parque vehicular asignado al Cnar, la dotación de gasolina para cada unidad y cuál auto usa la directora.
También pidió la bitácora para revisar qué vehículos han permanecido durante las noches en dicho complejo deportivo desde el 1 de febrero a la fecha, y que se precisen las percepciones mensuales de la funcionaria, desglosando el importe y su concepto.
La investigación de la SFP comenzó por una denuncia anónima (consignada en el oficio UAC/DGAAC/DAC/SADC/310/3247/2010 de fecha 18 de octubre) que fue entregada en la Dirección General Adjunta de Atención Ciudadana de dicha dependencia, en la que se acusa a Hernández Rovira de recibir un bono de 35 mil pesos adicional a los 35 mil que ya percibe como salario, que supuestamente le otorgó Bernardo de la Garza, “sólo porque es su amigo”; asimismo, el documento señala que la funcionaria utiliza el vehículo oficial para asuntos personales en horas de oficina y se lo lleva a su casa, en clara violación a la disposición gubernamental publicada en el Diario Oficial de la Federación el 30 de mayo de 2008, en el cual se establece que los autos oficiales deben permanecer en las instalaciones.
En la denuncia también está asentado que Monserrat Hernández es prepotente y maltrata a los niños y jóvenes que entrenan en el Cnar.
“Cree que puede humillar a la gente y obligarla a hacer lo que ella cree, ya que una persona que depende de medicamentos para controlar su histeria no puede manejar una institución que es de y para los jóvenes atletas. El Cnar está para atender y proporcionar atención humana y de calidad a los atletas, pero una directora de nivel (supuestamente) no puede expresarse de la manera como lo hace, tanto de los atletas (a quienes llama ‘baquetones’, así como con el sobrenombre tan usado últimamente por los jóvenes, y los denuesta), como de los entrenadores (a quienes llama flojos) y de los empleados también.
“¿En qué manos estamos dejando a nuestros niños y jóvenes? En una persona que no tiene una pizca de sentido humano, no ha tratado nunca con adolescentes y que no sabe de las necesidades de cariño y comprensión que un padre debe tener o proyectar cuando a tan temprana edad dejan el hogar para realizar sus sueños deportivos. Basta del abuso de los que dirigen la Conade, basta del amiguismo, basta de tanto nepotismo que es el que predomina en esta administración; basta de tanta cabeza con aires de grandeza, basta, basta, basta ya”, reitera el documento.
El jueves 11, el diario Reforma publicó que en una consulta realizada entre deportistas de primera fuerza y juveniles, así como con empleados, todos confirmaron que la funcionaria es “déspota y grosera”. También dio cuenta del testimonio anónimo de una atleta: “A nosotros nos quería cambiar todo, habitaciones y entrenamientos, sin motivo. Fui a preguntarle por qué y me dijo que porque así lo había decidido y que yo podía ser muy seleccionada nacional pero no tenía los estudios para estar a su nivel, y por eso no hablaría conmigo. Desde entonces me ve y me barre (con la mirada) o se da la vuelta”.
Quienes presentaron la denuncia anónima dieron a conocer algunas de las injusticias que Hernández Rovira ha cometido, como expulsar del Cnar a un grupo de atletas menores de edad (sin haber notificado antes a sus padres) que cometieron una falta y tuvieron que rentar un departamento cercano a dicho complejo. Aunque también permite el ingreso de atletas que residen en el Distrito Federal y que no tienen la necesidad de vivir ahí:
“En caso opuesto al despido (sic) inhumano de algunos jóvenes, existe el beneficio a talentos que cuentan con una mamá abogada y que trabaja en un lugar importante, para que, después de haber sido demandada por un talento, ahora la novia e hija de la abogada sea beneficiada hasta con hospedaje, siendo que ésta radica en el DF y cuenta con los medios para llegar al Cnar. Si nos ponemos a realizar una revisión minuciosa de cada uno de los talentos que se encuentran en calidad de internos, nos daremos cuenta de que muchos radican en el Distrito Federal, y no se entiende por qué fueron beneficiados con el hospedaje, ¿o es que tenemos que llenar el elefante blanco para que no se diga que no está dando buenos resultados y que no acude la cantidad de atletas a la selección por ‘las buenas famas’ que está adquiriendo?”

 


 
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